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EL APARTAMENTO (The apartment, Billy Wilder, 1960)

por Emilio Val Martínez
 

El otro día tuve la oportunidad de ver "El apartamento" del genial Billy Wilder, con el no menos genial Jack Lemmon y Shirley Maclain. Se trata de una película que nos narra, en clave de humor (ácido), la vida de un oficinista triste y solitario y como su vida se ve manipulada por sus compañeros de trabajo y superiores, prestándoles su apartamento donde llevan a cabo sus aventuras matrimoniales. Mientras tanto se cruzará en su vida Fran, una ascensorista de la misma empresa quien a su vez es la amante, nada más y nada menos, que del jefazo de la empresa y quienes también echarán mano del apartamento.

Se nos presenta, pues, a dos personajes engañados por la sociedad, uno por sus compañeros y superiores y la otra por su amante, quien le promete, una y otra vez, divorciarse de su mujer, acto que el espectador sabe que no lo llevará a cabo.
Nos encontramos pues ante dos perdedores, dos personajes con vidas míseras y al mismo tiempo manipulados por la sociedad (un ascenso para él y una felicidad ficticia para ella). Ambos personajes tienen vidas paralelas: Los dos realizan trabajos rutinarios; los dos viven en soledad: Buddy carece de familia y Fran vive con su hermana y su cuñado a los que no aprecía en demasía; y, finalmente, los dos han intentado suicidarse fallidamente. Otro aspecto relacionado con la vida de nuestros "héroes" y que no puede obviarse es la deshumanización con la que Wilder ataca nuestras conciencias y que ya predecía Huxley en "Un mundo Feliz". Por ejemplo, la película se abre con un primer plano de la planta donde nuestro personaje lleva a cabo su labor y en donde se observa como él es uno más de los cientos de empleados que trabajan allí. Junto a esto, las relaciones entre los empleados son apenas inexistentes (solamente por interés), comparándoseles con máquinas que dejan de funcionar a las 5.20 de la tarde. Hasta cierto punto nos puederecordar a ese mundo frío de "Wall Street". Además del ya citado proceso de deshumanización hay otros aspectos que contribuyen al pesimismo con el que Wilder quiere decorar la historia ya bastante patética por sí misma. Como ejemplo basta mencionar la negrura y suciedad de las calles de NY o la noche como período predominante del día o la ausencia de exteriores a lo largo de la película.

Sin embargo, y a pesar de todo este negativismo, la película no cae en el drama. Y esto es debido al genio del director, dotando al largometraje de elementos cómicos que suavizan la historia notoriamente. Estamos pues ante una de las grandes películas del cine y que fue, bajo mi perspectiva, una de las primeras películas modernas respecto al tema planteado.

 
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