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Sobre "Nómadas" y su director, por Gonzalo Krozz

 

Muy bonito, sí. Muy bien. Pero qué gran crítica la del señor Don Javier Ocaña. Qué tranquilo que se quedó después de dar su opinión de la película Nómadas en el número 75 de la revista Cinemanía (correspondiente al mes de Diciembre del 2001). Suerte que parece que se cortó un poquito. Normalmente, con el debido respeto a la profesión (el justito), no me molesto en leer las críticasde las revistas de cine, puesto que en mi humilde caso particular resultan inútiles, además de ser frecuentemente muy irritantes para mi frágil sensibilidad. No me parece extraño que la gente las lea, puesto que todos sabemos que tener opinión propia es, de siempre, muy peligroso y conflictivo. Y hablando de cine, en el que la personalidad es un bien especialmente escaso, resulta sumamente cómodo adoptar la postura general y complacer la opinión pública con una frágil e hipócrita máscara de intelectualidad. Esto no va sólo por el ámbito de la crítica en general, sino por todos los que la retransmiten indiscriminadamente, desde las editoriales hasta las aulas (no olvidemos a los profesores y compañeros listillos), favoreciendo un estado de ignorancia
reinante que se ampara en una falsa cultura, dominada por sujetos prepotentes e ignorantes.

No quiero ser especialmente duro con Javier Ocaña. No le conozco personalmente y creo que es la primera vez que leo un artículo suyo. Pero creo firmemente que lo que dice en su crítica es lo que de verdad resulta "pretencioso", además de hiriente, vacío y decepcionante. A mi modo de ver, a Gonzalo López-Gallego se le puede calificar de muchas cosas, pero de pretencioso. De ninguna manera, mientras esté yo aquí para negarlo. Lo digo con conocimiento, puesto que tuve la tremenda suerte de compartir un buen rato con él y con su equipo el día del estreno. De lo que hablamos pude deducir que realmente me encontraba ante unas personas tenaces, inteligentes y sensibles, capaces de llevar a cabo una obra de la madurez y la valía de Nómadas. No. Gonzalo López-Gállego no es una persona presuntuosa ni intenta convencer a nadie de ser más de lo que es. Es un artista sincero, comprometido y obstinado que puede y debe serlo, porque tiene mucho que enseñarnos y es capaz de hacerlo. Es una persona que no se somete a la industria con la
ligereza con que lo hacen muchos y ha luchado contra viento y marea para no prostituirse ni lo más mínimo, para que su película fuera el complejísimo sueño lleno de pureza y delicados matices que un día deseó materializar.

Nómadas es una película que no está al alcance de cualquiera. Es un regalo que hay que saber apreciar, un manjar difícil de saborear después de atiborrarse de Scary Movies (y con el término no me refiero sólo al terror adolescente) que atontan la mente y empobrecen el espíritu. Pese a que soy un simple estudiante de cine sin más ambición que llegarle a la suela del zapato a Gonzalo López-Gállego, me voy a permitir el lujo de decirle a Javier Ocaña que no ha entendido la película. O al menos eso es lo que se desprende, a mi entender, de su breve escrito. Me parece una pena que se fijase en el detalle de la película de King Vidor, pero no pudiera hacer suya la experiencia de asimilar el sistema de sensaciones y el sentir en el que se articula la obra. Si no está demasiado condicionado y lleno de prejuicios de cara al ámbito cinematográfico, y no piensa (quiero creer que no), como decía al final de la crítica, que la película necesita una historia atractiva para ser buena yo le recomendaría de corazón que se relajase, se diese una ducha calentita escuchando un disco sereno y nostálgico (algo como Portishead, sería perfecto, puesto que es fuente de inspiración primaria de la película y la B.S.O. incluye una canción del grupo) y fuera al cine con el alma abierta, predispuesto a analizar la película (o mucho mejor simplemente verla) de una manera más sincrética y empática que la otra vez..

Estoy convencido de que al menos descubrirá algo más en la película que el devenir de cuatro jóvenes deambulando por una ciudad de pesadilla. El día que Javier Ocaña quiera (es seguro que puede) mezclar su predisposición a apreciar una obra valiosa y diferente con una mínima inteligencia y sensibilidad (que no dudo que posea), será un buen espectador para Nómadas. Mientras, sólo escribirá en balde, lo cual no creo que sea bueno para nadie, ni le proporcione a él la más mínima riqueza personal.

Y nada más. Sólo agradeceros que hayáis leído mi humilde opinión y que espero que sirva para que la gente se anime a ver esta obra que me emocionó terriblemente y colmó mis expectativas. La recomiendo especialmente a los jóvenes realizadores de mente abierta, por ser tan inspiradora como esperanzadora de un futuro, esperemos que próximo, en que podamos confiar en el cine español como un camino posible para una expresión artística llena de pureza y sinceridad. Todo el ánimo del mundo para los verdaderos artistas: ¡Permanezcamos fieles y unidos frente a la creación! ¡Hagamos de ella algo digno y protejamos todo lo que creemos que vale la pena! ¡No creáis que no podeis conseguirlo e id siempre adelante!

 
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