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CÓMO HACER UN COMENTARIO CRÍTICO DE UNA PELÍCULA

Por Patricio Barros y Antonio Bravo
(2/4)

La maldición del Escorpión de Jade, de Woody Allen El arte es la imitación de lo real. En otras películas la verdad que se respira es indicio de belleza: verdad o autenticidad del relato; humanidad de los personajes; honradez del autor al tratar un tema, unos acontecimientos; fidelidad de los hechos a la verdad histórica; descubrimiento de la verdad oculta en los seres. No hay que confundir el arte con la realidad. El arte no es la realidad, es su imitación. Realidad, te conviene saber, no es un concepto fijo. Cambia según los tiempos.

La perfección es indicio de belleza. Hay películas que pintan hombres y mujeres perfectos, tan acabados, tan ideales, que son modelos de belleza y de conducta moral. Antes el arte, las películas, pintaban la belleza, la bondad de las criaturas, personajes nobles y heroicos. Hoy se complacen en representar seres corrompidos, repugnantes, feos física y moralmente, cobardes, pero modelos de todos los vicios. Lo perfectamente feo, es decir, la representación de lo feo natural, es también un tema del arte, motivo de una creación bella.

Un producto artístico es un producto original. Las películas modernas son válidas para muchos críticos si son realmente nuevas. Se piensa que el mundo marcha y el arte también. Arte y novedad son una misma cosa. La visión de la realidad que te ofrecen estas películas es la misma que la que te daría el primer hombre de la tierra. El profesor Lapesa Melgar indica que una cierta originalidad es imprescindible para que la obra artística posea algún valor.

Hay arte en el juego de los sentimiento. Se piensa todavía que toda buena película debe emocionarnos. Es verdad. Pero conviene no olvidar que el arte moderno, por lo general, está reñido con los sentimientos. El arte actual es más bien frío, pide nuestra reflexión nada más. No se debe confundir emoción auténtica, seria, con sentimentalismo. Tampoco se pueden condenar, sin más, las películas poéticas, las de amor, solamente porque en ellas intervienen los sentimientos. Como hemos dicho ya, éstos deben ser serios, auténticos y se han de representar con prudencia, sin excesos. El sentimentalismo, por el contrario, es el juego de los sentimientos en demasía; más allá de lo necesario, extralimitándose.

Fotograma de la película 'Solas', de Benito Zambrano Una buena película es una película de contenido. Es decir, se piensa que el arte debe decir grandes cosas, tratar graves problemas de la humanidad o profundizar mucho en cuestiones pequeñas. Es cierto solamente en parte. Es verdad, por ejemplo, que en toda gran película se encuentra alguna verdad acerca de la naturaleza, de la condición humana, de la sociedad que, de no ser por esa obra cinematográfica, pasaría desapercibida a los hombres. También es cierto que el arte debe reflejar su época y los problemas de la misma. Pero una película no es buena por tratar problemas serios del mundo y de la vida sino, sobre todo, por tratarlos bien, o por presentarlos de manera interesante y honrada. Como ves, también importa la forma del contenido. Estas películas no suelen dar soluciones, se limitan a presentar los problemas. En arte no es bueno presentar soluciones. También nos parece equivocado que todo el cine deba ser cine de contenido y que se diga de las demás películas que son falsas y productos comerciales. El cine también es diversión.

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