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LA DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA DEL CINE ACTUAL

Por Santi Gallego
(2/8)
 

Será también 1986 el año en el que Spinotti quede emparentado con su mayor protector en USA, el magnífico cineasta Michael Mann, que tras su estupendo debut en "Thief" (1981), y su traspiés en "The Keep" (1983), volvía a entregar un tenso thriller con "serial killer" de los primeros (además con la primera aparición en pantalla de Hannibal Lecter aquí llamado Dr. Lektor, antes de la multioscarizada "The Silence of the Lambs") en "Manhunter", basado en la novela de Thomas Harris "Red Dragon". Michael Mann reconoció haber quedado fascinado y haberse entendido a las mil maravillas con Spinotti, razón por la que a partir de ahora decidiría llevarlo en todas sus producciones.

Los problemas para Spinotti surgieron cuando Mann determinó dilatar su ritmo de rodaje (pasarían 6 años entre "Manhunter" y su siguiente película "The Last of the Mohicans") por lo que tuvo que entregarse a algunos films decididamente menores, muy por debajo de sus inmensas posibilidades, e incluso empezó a replantearse volver al cine europeo, fruto de ello, fueron algunos trabajos para autores del viejo continente, como "La Leggenda del Santo Bevitore" (1988) para el estupendo Ermanno Olmi, o "Torrents of Spring" (1990) para Jerzy Skolimowski.

1991 es año de eclecticismo y búsquedas, de cuatro películas que fotografía de muy distintos estilos y géneros, y de la colaboración con el ex guionista de Scorsese, Paul Schrader, para "The Comfort of the Strangers" marca la talla (y tal vez su mejor trabajo hasta ese momento) de un Spinotti arrebatado, romántico, suntuoso, en un Venecia decadente, estilizada y "viscontiana", con un cuidado refinado por la luz artificial. La vuelta de Michael Mann con "The Last of the Mohicans" (1992) permite a Spinotti demostrar sus habilidades en la fotografía de exteriores, luz natural y la reconstrucción de época, aunque su esfuerzo fue recompensando con una nominación de la ASC (American Society of Cinematographers) posteriormente quedaría apeado del quinteto de nominados a los Oscars, para mi con toda justicia, pues Spinotti no es precisamente un Néstor Almendros, ni similar. En cambio "Blink" (1994) del mediocre director británico Michael Apted, sí que da toda la verdadera dimensión de un director de foto creativo teniendo que lidiar con un material dramático muy plano, la fotografía retocada en laboratorio, de bajo contraste y colores difusos y degradados para este thriller sobre invidente (Madeleine Stowe) que recupera la visión gracias a una revolucionaria operación quirúrgica, es con mucho lo único reseñable (y mucho) de este olvidable ejercicio de estilo, pero notable en sus valores fotográficos.

Los altibajos de la carrera de Spinotti, junto a sus idas y venidas comienzan a ser frecuentes, a la flojísima "Nell" (1994) de nuevo Michael Apted tras la perpetración, se unen algunas obras europeas sin demasiada trascendencia, una para la hija de Luigi Comencini (Cristina), otra para Ermanno Olmi "Il Segreto del Bosco Vecchio" (1993) y otra para Giuseppe Tornatore "L'Uomo delle Stelle" (1995), para cerrar el círculo volviendo a USA, y cayendo en las zarpas de Barbra Streisand y su engendro (remake del film de 1959 de André Cayatte) "The Mirror has two faces" (1996). De este verdadero purgatorio lo saca primero, de nuevo, Michael Mann en 1995 con su estupendo thriller de diseño "Heat" (remake de su telefilm "L.A Takedown"), en el que una verdadera sinfonía de azules, verdes y primeros planos en Scope señalan su marca de estilo sobre el enfrentamiento entre dos profesionales obsesivos a ambos lados de la ley, erigiéndose la fotografía (la música de Elliot Goldenthal) y la vibrante dirección de Mann en lo más interesante de la película. El director y guionista Curtis Hanson, en 1997, lo reclama para "L.A. Confidential", que a la postre se convertirá en la mejor película norteamericana del año, muy por encima de "Titanic" y estupideces similares. La reconstrucción de un caso de corrupción en el seno de la policía de Los Ángeles, en la década de los cincuenta, le sirve a Spinotti en bandeja de plata el material perfecto para una fotografía brillante (con los problemas que concurren en la difícil luz de Los Ángeles), de precisos contornos, estilizada, de negros densos y espesos, alejada de la John A. Alonzo para la mítica "Chinatown" (Roman Polanski, 1974), pero igualmente vital en el aspecto global de la película, con una muy clara influencia de los referentes del fotoperiodismo de la época. Su estupendo trabajo para "L.A. Confidential" fue justamente recompensado con su primera nominación al Oscar.

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