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UN POCO DE HISTORIA

Por Santi Gallego
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No os preocupéis, no os pienso dar una soporífera clase de Historia. En esta página sólo pretendo hacer un mínimo recorrido histórico a través de los aspectos más interesantes de la cinematografía. Para ello, me detendré fundamentalmente en la época contemporánea, y sobre todo en el inicio de los setenta, donde en el cine norteamericano se comienza a realizar un nuevo estilo de fotografía, mucho más realista, con menos luz, con mayor abundancia de exteriores, y con justificación de las fuentes de luz. Este viraje temático y estilístico del cine norteamericano viene de la mano de grandes directores de fotografía europeos entre los que se encontraba Néstor Almendros, así que en esos años tenemos un riquísimo panorama donde conviven visiones opuestas, por un lado, las de los veteranos como James Wong Howe, Charles B. Lang o Robert L. Surtees, por otra las de jóvenes como Michael Chapman, Vilmos Zsigmond o Owen Roizman.

Pero vayamos por partes, hablar de cinematografía es hablar de Gregg Toland, él fue el autor de la fotografía de "Ciudadano Kane" (Orson Welles, 1941), donde consiguió importantísimos logros en cuanto a profundidad de campo, iluminación y arriesgados y atrevidos movimientos de cámara.

En el campo de la fotografía en color, el primer gran hito lo marcó Howard W. Greene (uno de los pocos especialistas en el uso del color), al fotografiar (y recibir por ello un Oscar honorífico) junto a Harold Rosson "El Jardín de Alá" (Richard Boleslawski, 1936), al año siguiente volvería a repetir proeza y premio, pero esta vez ya en solitario en la mítica "Ha nacido una estrella" (William A. Wellman, 1937). Posteriormente Ernest Haller y Ray Rennahan siguieron avanzando en "Lo que el Viento se llevó" (Victor Fleming, 1939), con gran cantidad de imágenes memorables, en un momento en que la fotografía en color era algo poco conocido aún. Rennahan fue otro auténtico pionero en el uso del color (concretamente del Technicolor) y lo que hacía era asociarse con reputadísimos directores de fotografía para asesorarles en el manejo del color. Así consiguió Rennahan nada menos que seis nominaciones y dos Oscars.

En la fotografía cinematográfica moderna fue muy importante el trabajo que desarrolló el francés Henry Decae (el fotógrafo de la "Nouvelle vague" junto al también excelente Raoul Coutard), dando a sus películas una iluminación realista (con permanente justificación de las fuentes de luz), y huyendo siempre de la sobreabundancia en la iluminación de interiores (sobre todo en la foto en color) tan característica en el Hollywood de los años cuarenta y cincuenta. Me gustan muchos trabajos de Decae, pero citaré tan sólo unos cuantos, "Ascensor para el cadalso" (Louis Malle, (1957), "Los cuatrocientos golpes" (François Truffaut, 1959), "El silencio de un hombre" (Jean Pierre Melville, 1967), y ya en los Estados Unidos "Los niños del Brasil" (Franklin J. Schaffner, 1978).

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