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LA DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA EN LOS CLÁSICOS

Por Santi Gallego
(5/22)
 

William H. Daniels era el director de fotografía favorito de la Garbo, aunque en sus numerosísimos trabajos con ella, sólo fue nominado por "Anna Christie" (Clarence Brown, 1929), su Oscar lo conseguiría por "La Ciudad Desnuda" (Jules Dassin, 1948), fantástico también en "La Reina Cristina de Suecia" (Rouben Mamoulian, 1933), "Anna Karenina" (Clarence Brown, 1935), "Winchester 73" (Anthony Mann, 1950), o en "Tormenta Mortal" (Frank Borzage, 1940) y "Keeper of the Flame" (George Cukor, 1942) y "La Impetuosa" (George Cukor, 1952). Sus mejores trabajos en color los realizó precisamente con Anthony Mann "Bahía Negra" (1953), "La Historia de Glenn Miller" (1954), "Tierras Lejanas" (1955) o "Strategic Air Command" (1955). Ya en plena madurez de su carrera realiza "Interludio de Amor" (Douglas Sirk, 1957), "Como un Torrente" (Vincente Minnelli, 1958) lo que le permite trabajar con uno de los directores que mejor utilizaron dramáticamente el color. Fue nominado también por "La Gata sobre el Tejado de Zinc" (Richard Brooks, 1958) que no deja de parecerme un trabajo menor, de todas formas siempre hubo una considerable distancia entre sus trabajos en color y los que realizó en blanco y negro.

Victor Milner fue uno de los directores de fotografía de mayor prestigio en los años treinta y cuarenta, principalmente ligado a la Paramount. Ya en 1929 realiza un formidable trabajo en "El Desfile del Amor" (Enrst Lubitsch). Su carrera prosigue con otras admirables creaciones tales como "Cleopatra" (1934) (su único Oscar entre nueve nominaciones), "Las Cruzadas" (1935), y "Bufalo Bill" (1936), dirigidas por Cecil B. de Mille, "El General Murió al Amanecer" (Lewis Milestone, 1936) o "El Gran Victor Herbert" (Andrew L. Stone, 1939). Creo que fue con el estilo barroco y recargado de De Mille, donde Milner aportó lo mejor de sí mismo, en títulos como "Corsarios de Florida" (1938), "Unión Pacific" (1939) o incluso en color en "Policía Montada del Canadá" (1940), "Piratas del Mar Caribe" (1942), y por "Por el Valle de las Sombras" (1944). Tres años antes de retirarse fotografía "Las Furias" (Anthony Mann, 1950) en blanco y negro, un auténtico prodigio y el canto de cisne de su potente estilo visual.

Hablar de color en los años treinta y cuarenta es hacerlo de tres hombres, William V. Skall, Ray Rennahan y Howard Greene, asociados a otros directores, en la mayoría de sus trabajos, fueron los verdaderos introductores del color en el cine de Hollywood. Su misión era la de asesorar a directores de reputado prestigio en blanco y negro, al encargarse no tanto del encuadre y de la planificación, como de la luz y la homogeneidad cromática, dentro de lo posible, pues en aquella época se tendía a una borrachera de colores, mezclando en el mismo plano, verdes, rojos, violetas, etc., en una sinfonía algo desafinada, tendente a impresionar más al espectador que a pontenciar las posibilidades expresivas del nuevo medio. De todas formas, Skall y Greene sobre todo (Rennahan firmó más trabajos en solitario) compartieron autoría con excelentes creadores como Sidney Wagner, Arthur C. Miller, Karl Freund, Milton Krasner, Edward Cronjager, Victor Milner, Ernest Haller, Bert Glennon, George Barnes, etc., en numerosos filmes. De Skall citaría "La Venganza de Frank James" (Fritz Lang, 1940), "Paso al Noroeste" (King Vidor, 1940), "Billy el Niño" (David Miller, 1941), "Las Mil y una Noches" (John Rawlins, 1942), "To the Shores of Tripoli" (H. Bruce Humberstone, 1942), "Piratas del Mar Caribe" (Cecil B. de Mille, 1942), "Vida con Papá" (Michael Curtiz, 1947), "Juana de Arco" (Victor Fleming, 1948), "Quo Vadis" (Mervin LeRoy, 1951) y "El Caliz de Plata" (Victor Saville, 1954). Howard Greene recibe dos Oscars honoríficos, uno por la fotografía en color de "El Jardín de Alá" (Richard Boleslawski, 1936) que realizó con Harold Rosson, y otro en solitario para el clásico de 1937 de William A. Wellman "Ha Nacido una Estrella", juntos a estos éxitos se añaden, casi siempre en comandita, "La Vida Privada de Elizabeth y Essex" (Michael Curtiz, 1939), "Tierra de Audaces" (Henry King, 1939), "Policia Montada del Canadá" (Cecil B. de Mille, 1940), "De Corazón a Corazón" (Mervin LeRoy, 1941), "Las Mil y una Noches" (John Rawlins, 1942), "El Libro de la Selva" (Zoltan Korda, 1942), y su tercer Oscar también compartido, en esta ocasión con Hal Mohr por "El Fantasma de la Ópera" (Arthur Lubin, 1943), o la creada para otro colega "Cuando los Mundos Chocan" (Rudolph Maté, 1951). Ray Rennahan otro pionero en el uso del Technicolor, y tal vez el más reputado de los tres, ya dando muestras de su buen gusto en la primera película en color del maestro Ford, "Corazones Indomables" (John Ford, 1939), premio de la Academia con Ernest Haller por "Lo que el Viento se Llevó" (Victor Fleming, 1939) y verdadero hito en el uso del color con plena vocación dramática, y no sólo estética, la película contiene numerosos instantes, la mayor parte de ellos recordados por todos vosotros que corroboran mi aserto, acertadísimo en otros trabajos magistrales como "The Blue Bird" (Walter Lang, 1940), "Serenata Argentina" (Irving Cummings, 1940), "Louisiana Purchase" (Irving Cummings, 1941), "Sangre y Arena" (Rouben Mamoulian, 1941), por la que consigue su segundo Oscar, esta vez compartido con Ernest Palmer. Continúa su carrera con obras tan inolvidables como "¿Por quién doblan las Campanas?" (Sam Wood, 1943), "Una Mujer en la Penumbra" (Mitchell Leisen, 1944), "Duelo al Sol" (King Vidor, 1946), "California" (John Farrow, 1946), y "Los Inconquistables" (Cecil B. de Mille, 1947).

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