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LA DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA EN LOS CLÁSICOS

Por Santi Gallego
(10/22)
 

Destacado director de fotografía en los 50 y 60 sobre todo en la Columbia, Burnett Guffey descolló poderosamente en filmes en blanco y negro, en su estupenda foto naturalista de exteriores urbanos, aunque curiosamente su último y segundo Oscar, lo consiguió por un título en color "Bonnie and Clyde" (Arthur Penn, 1967), una auténtica maravilla, y una de sus mejores creaciones. Guffey ya nos dejó alucinados en "So Dark the Night" (Joseph H. Lewis, 1946) (y otros títulos negros de serie B, dirigidos estupendamente por Joseph H. Lewis, como "My Name is Julia Ross" de 1945 y "Relato Criminal"de 1949), "El Político" (Robert Rossen, 1949), "The Sniper" (Edward Dmytryk, 1952), "Almas Desnudas" (Max Ophuls, 1949), y en algunos títulos del mítico Nicholas Ray, como "Llamad a Cualquier Puerta" (1949), o "In a Lonely Place" (1950). Por ello no extrañó a nadie que ya en su primera nominación en "De Aquí a la Eternidad" (Fred Zinneman, 1953) ganara directamente el Oscar. Otro título importante "Deseos Humanos" (Fritz Lang, 1954) antes de su segunda nominación "Más Dura será la Caída" (Mark Robson, 1956) o la magnífica foto, sobre todo en las negrísimas secuencias de combate en "Hell to Eternity" (Phil Karlson, 1960). Otros títulos enormes de Guffey fueron "El Hombre de Alcatraz" (John Frankenheimer, 1962), "King Rat" (Bryan Forbes, 1965), o ya en las postrimerías de su carrera, y de nuevo en color, "La Gran Esperanza Blanca" (Martin Ritt, 1970).

Loyal Griggs no gozó nunca de un gran reconocimiento pese a atesorar una serie de obras maestras incontestables, como "Raíces Profundas" (George Stevens, 1953), "Los Diez Mandamientos" (Cecil B. de Mille, 1956), "La Historia Más Grande Jamás Contada" (George Stevens, 1965) que cofotografió con William C. Mellor, o en blanco y negro "Primera Victoria" (Otto Preminger, 1965) y "Cazador de Forajidos" (Anthony Mann, 1957) en VistaVisión. Griggs poseía un estilo que lo emparentaba más con los directores del anterior grupo, y que tal vez lo hacía parecer algo desfasado, aunque en realidad siempre fue un excelente técnico, para algunos un poco fuera de época.

Pasamos a Russell Harlam, es curioso, pero mucha gente desconoce que Harlam y su estilo visual fueron una de las mayores influencias para la "nouvelle vague", sobre todo, ese plano visto hasta la saciedad, e idolatrado por las gentes de Cahiers du Cinéma, rodado durante el atraco de "El Demonio de las Armas" (Joseph H. Lewis, 1949) desde el interior del coche, inolvidable, ¿verdad? Aunque debuta en 1935, pasa prácticamente desapercibido en títulos menores, hasta 1945 en que fotografía la película bélica "A Walk in the Sun" (Lewis Milestone), ese es su pistoletazo de salida. En 1948 su primera nominación al Oscar ese blanco y negro poético y rico de texturas en "Río Rojo" (Howard Hawks), en 1951 "La Cosa, el Enigma de Otro Mundo" (Christian Nyby) uno de los títulos más grandes de la ciencia ficción jamás rodados, y en 1952 "Río de Sangre" (Howard Hawks), así termina una primera etapa gloriosa. En 1952 arranca prometedoramente con "Pasión Bajo la Niebla" (King Vidor), a la que le sigue su segunda nominación "Semilla de Maldad" (Richard Brooks, 1955),(con Brooks colaborará en otros títulos) de la mano de Hawks se pasará al color en "Tierra de Faraones" (Howard Hawks, 1955), a la que siguen "El Loco del Pelo Rojo" (Vincente Minnelli, 1956), "Río Bravo" (Howard Hawks, 1959), "Hatari" (Howard Hawks, 1962), una nueva nominación, o "La Carrera del Siglo" (Blake Edwards, 1965). Para cerrar la lista interminable de sus grandes obras citar una en color y otra en blanco y negro "Hawaii" (George Roy Hill, 1966) y "Matar a un Ruiseñor" (Robert Mulligan, 1962). A pesar de sus seis nominaciones, Harlan jamás consiguió un Oscar, toda una lástima, pues fue un fotógrafo que sabía combinar con excepcional equilibrio el clasicismo y la modernidad, sin "patinar" jamás.

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