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LA DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA EN LOS CLÁSICOS

Por Santi Gallego
(17/22)
 

Sven Nykvist representa, tal vez como nigún otro, al director de fotografía europeo, ligado siempre a un auténtico creador, en este caso Ingmar Bergman, y plenamente consciente de la tradición cinematográfica de su país. Nykvist forma, junto a Julius Jaenzon, Goran Strindberg y Gunnar Fischer, lo más granado de la fotografía cinematográfica sueca. Nykvist está muy influído por la importancia del paisaje en los estados anímicos de los personajes, algo que es una constante en el cine nórdico, cuidando escrupulosamente el delicado y frágil equilibrio lumínico de la suave y tamizada luz escandinava, por lo tanto no es osado considerarle uno de los grandes maestros de la luz natural, y de las composiciones minimalistas, que tanto han influído en Gordon Willis, además es un defensor a ultranza del blanco y negro, hasta que en los años setenta, ya no pudo demorar más su paso al color. Ya destacó en 1950 por su trabajo con Alj Sjöberg en "Barrabás", aunque donde se concentra el inmenso legado de Nykvist es en su cocreación de todo el universo de Bergman, ya desde su primer encuentro en 1953 en "Noche de Circo". Hasta 1959 no volverá a colaborar con él, años en los que Bergman trabaja con Gunnar Fischer, en cambio, a partir de "El Manantial de la Doncella", ambos no volverán a separarse, ya que Nykvist es el responsable de la fotografía del resto de la filmografía de Bergman, (con la excepción de "El Ojo del Diablo" (1960), que sigue perteneciendo a Fischer) hasta la retirada de éste en 1982. Nykvist es el autor de joyas cinematográficas como "Como en un Espejo" (1961), "El Silencio" (1963), o "Persona" (1966). Su primer acercamiento al color, es un descubrimiento fallido tanto para Bergman, como para él, después de haber realizado numerosas pruebas y rodar muchísimos metros de película, "Esas Mujeres" (1964) es un ejercicio poco satisfactorio y algo balbuceante, sin embargo en 1969 en su segundo filme en color "Pasión", ya demuestra un control total de la fotografía en color, y se aprecia completamente su estilo con un mínimo de saturación y elección de tonos suaves y delicados. Después de la experiencia americana de ambos en "La Carcoma" (1971), Nykvist gana su primer Oscar, por el filme más exitoso de Bergman en U.S.A "Gritos y Susurros" (1972), que es su cuarto filme en color y que evidencia su tradición pictórica, al que le siguen otros grandes trabajos como "Secretos de un Matrimonio" (1973), "Cara a Cara al Desnudo" (1976), "El Huevo de la Serpiente" (1978), "Sonata de Otoño" (1978) o "Fanny y Alexander" (1983), por el que gana su segundo y último Oscar. Nykvist colabora también en el testamento de otro grande del cine mundial, al fotografiar "Sacrificio" (Andrei Tarkovsky, 1986), y decidiéndose también a trabajar esporádicamente en el cine norteamericano donde ha fotografiado filmes como "Comenzar de Nuevo" (Alan J. Pakula, 1979), "El Cartero siempre llama dos veces" (Bob Rafelson, 1981), "Agnes de Dios" (Norman Jewison, 1985), "La Insoportable Levedad del Ser" (Philip Kaufman, 1988) (nominación en un arriesgado trabajo en el que utiliza con sabiduria y criterio narrativo varios formatos, pero en el que al mismo tiempo sabe permanecer fiel a su estilo), "Otra Mujer" (Woody Allen, 1988), "Delitos y Faltas" (Woody Allen, 1989), o en un elegante blanco y negro en "Celebrity" (Woody Allen, 1998), "Chaplin" (Richard Attenborough, 1992), "Only You" (Norman Jewison, 1994), "¿A quién Ama Gilbert Grape?" (Lasse Hallström, 1993), o "Algo de que Hablar" (Lasse Hallström, 1995) entre otros. Nykvist ha dirigido algunas películas, consiguiendo un gran éxito con "The Ox" (de la que también fue director de fotografía) que narra la historia de un hombre que traiciona a su comunidad por hambre, que fue nominada al Oscar a mejor película de habla no inglesa en 1991. Nykvist describe su propio trabajo como una emulación de los grandes maestros del mudo, Stiller, Sjöström, Eisenstein y Lang.

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