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LA DIRECCIÓN DE FOTOGRAFÍA EN LOS CLÁSICOS

Por Santi Gallego
(20/22)
 

Leon Shamroy empezó trabajando en laboratorio antes de dar el paso a la dirección de fotografía, muy creativo e innovador, fue de los primeros en usar el zoom. Se ganó muy pronto el reconocimiento de compañeros y productores, primero por su fotografía en blanco y negro en los años treinta, y más adelante por su brillante trabajo con el color. Shamroy ayudó en los años cincuenta a numerosos directores de la Fox a usar el Cinemascope y a aprovechar las posibilidades que ofrecía la pantalla completa. De fuerte personalidad, se comenta la anécdota de que solía hacer valer su criterio incluso ante directores, diciéndoles donde se podían o no poner los actores para que estuvieran bien iluminados. Shamroy posee un estilo barroco, recargado, que da lo mejor de sí en las grandes colosales en color, generalmente "peplums", obtuvo dieciocho nominaciones a lo largo de su carrera y ganó cuatro Oscars, todos ellos por películas en color, con los directores con los que más trabajó fue con Henry King y Walter Lang. Destaca en 1935 en el filme de Gregory La Cava "Mundos Privados", a la que sigue la comedia "Sucedió una Vez" (Gregory La Cava, 1935), y sobre todo en "Sólo se vive una Vez" (Fritz Lang, 1937), su carrera continúa con "Los Alegres Vividores" (Richard Wallace, 1938), (su primera nominación), "Las Aventuras de Sherlock Holmes" (Alfred Werker, 1939), y ya en color en "Serenata Argentina" (Irving Cummings, 1940), "Diez Héroes de West Point" (Henry Hathaway, 1942) (de nuevo en blanco y negro), y su segundo Oscar por "El Cisne Negro" (Henry King, 1942). Después de una asociación con Archie Mayo, y algún filme con Wellman como "Aventuras de Buffalo Bill" (1944), Shamroy entra en su etapa más colosal con su tercer Oscar por el "biopic" de Henry King "Wilson" (1944), a la que le sigue el tercero por "Que el Cielo la Juzgue" (John M. Stahl, 1945) (una de sus mejores creaciones en color). En estos años Shamroy alterna trabajos en blanco y negro para Kazan como "Lazos Humanos" (1945) para Henry King como "Almas en la hoguera" (1949), o para Preminger como "Daisy Kenion" (1947), (o en color "Ambiciosa" 1947, y "El Cardenal" 1963), con productos de entretenimiento como "El Príncipe de los Zorros" (Henry King, 1949), falsos "biopics" como "Las Nieves del Kilimanjaro" (Henry King, 1952) (impresionante sinfonía de azules y naranjas, que se constituye en auténtica marca de estilo, y que se repetirá en otros títulos), colaboraciones con Walter Lang como "On the Riviera" (1951), "Con una Canción en mi Corazón" (1952), "Call me Madam" (1953) y "El Rey y Yo" (1956), entre otras, "colosales" como "David y Batsheba" (Henry King, 1951), "La Túnica Sagrada" (Henry Koster, 1953), "Sinuhé el Egipcio" (Michael Curtiz, 1954), "Cleopatra" (Joseph L. Manquiewicz, 1963) y "El Tormento y El Éxtasis" (Carol Reed, 1965), exquisitos melodramas como "La Colina del Adiós" (Henry King, 1955), o musicales como "South Pacific" (Joshua Logan, 1958) y "Porgy and Bess" (Otto Preminger, 1959). Shamroy se retiró en 1969, cinco años antes de su muerte, su último gran trabajo, y muy moderno y atrevido, sobre todo en la fotografía diurna de exteriores, fue "El Planeta de los Simios" (Franklin J. Schaffner, 1968).

Robert L. Surtees comienza su carrera en los años veinte como asistente de Gregg Toland y debuta como director de fotografía en 1942, alcanzando rápidamente un enorme prestigio, que se extiende durante tres décadas, como atestiguan sus tres Oscars y dieciséis nominaciones. Es el padre de Bruce Surtees, habitual de Eastwood hasta "El Jinete Pálido" (1985) (donde lo sustituyó Jack N. Green), y que obtuvo una nominación al Oscar, por la excelente fotografía en blanco y negro de "Lenny" (Bob Fosse, 1974), y que en su haber tiene trabajos tan destacables como "Harry el Sucio" (Don Siegel, 1971) o "La Noche se mueve" (Arthur Penn, 1975). Es de los pocos directores de fotografía que fue igual de brillante tanto en blanco y negro como en color, y sus logros artísticos se extendieron incluso a la década de los setenta, se da el caso anecdótico de que en algunos años, Surtees acaparaba con distintas películas, dos de las cinco candidaturas a los Oscars. Su primer gran trabajo es "Treinta Segundos sobre Tokyo" (Mervyn Le Roy, 1944), compartiendo crédito y candidatura al Oscar con Harold Rosson por un filme en blanco y negro, a ésta le seguirán algunos títulos menores de Henry Koster, y su salto al grupo de los más reputados con "Las Minas del Rey Salomón" (Compton Bennett, Andrew Marton, 1950), por la que consigue su primera estatuilla. Sin duda es en la década de los cincuenta donde Surtees se asienta y madura su estilo, tanto el vibrante color matizado, de obras como "Quo Vadis" (Mervin LeRoy, 1951), "Mogambo" (John Ford, 1953), "The Long, Long Trailer" (Vincente Minnelli, 1954), "Oklahoma" (Fred Zinneman, 1955), "El Cisne" (Charles Vidor, 1956), "Las Girls" (George Cukor, 1957), "El Árbol de la Vida" (Edward Dmytryck, 1958), o "Ben-Hur" (William Wyler, 1959), por la que obtiene su tercer y último Oscar ( aunque parece que la espectacular carrera de cuádrigas la rodó el especialista Yakima Canutt o Andrew Marton, así que habría que saber hasta donde llegó el trabajo de Wyler o de Surtees en esta excelente secuencia); como en blanco y negro en su obra maestra (que no en vano le reportó su segundo Oscar) "Cautivos del Mal" (Vincente Minnelli, 1952). Lejos de apagarse su estrella, Surtees atravesó en los sesenta otra etapa de esplendor, adaptando su estilo, muy lentamente, a las nuevas exigencias de Hollywood, tanto en espectaculares superproducciones como "Cimarrón" (Anthony Mann, 1960), "Rebelión a Bordo" (Lewis Milestone, 1962), "Sweet Charity" (Bob Fosse, 1969), la obra maestra "El Compromiso" (Elia Kazan, 1969), o "El Extravagante Doctor Dolittle" (Richard Fleischer, 1969) como en filmes más intimistas como "El Coleccionista" (William Wyler, 1965) o "El Graduado" (Mike Nichols, 1967), con esa fantástica secuencia submarina de la piscina que plagia el joven director Paul Thomas Anderson en "Boogie Nights" (1997). En los setenta Surtees sigue cosechando nominaciones a pesar de su edad, su grandeza y elegancia se evidencia en obras maestras desde un punto de vista fotográfico como "La Última Película" (Peter Bogdanovich, 1971), "Verano del 42" (Robert Mulligan, 1971), "El Golpe" (George Roy Hill, 1973), "Hindenburg" (Robert Wise, 1975), "Ha Nacido una Estrella" (Frank Pierson, 1976), "Paso Decisivo" (Herbert Ross, 1977), "Stoney, Sangre Caliente" (Robert Mulligan, 1978), o "El Próximo Año a la Misma Hora" (Robert Mulligan, 1978), su último filme.

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