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LA CREACIÓN DE PERSONAJES, por Lucía Solaz

DR. EN ALASKA: ROMPIENDO ESTEREOTIPOS

(3/6)

Un estudio sobre programas de televisión encontró que, aunque sólo el 39,9% de la población de Estados Unidos está formada por hombres blancos, éstos (los hombres blancos) suponen un 62.2% de todos los personajes en televisión. Mientras el 41,6% de la población de Estados Unidos son mujeres blancas y un 9,6% son minorías femeninas, sólo están representadas en los personajes de televisión en un 24,1% en el caso de las mujeres blancas y en un 3,6% en el caso de las minorías femeninas. En un país donde el 95% de las mujeres trabajan fuera de casa durante toda su vida, el estereotipo de la "mujer en casa" ya no es sostenible. Un 40% de los estudiantes de teología y derecho son mujeres, pero son poco representadas en televisión y cine, donde sólo ocasionalmente se retratan mujeres como abogados, jueces o ministros de la iglesia. En un país donde las mujeres son pilotos, mecánicos, rabinos o técnicos de reparación de teléfonos, un retrato veraz y realista de la sociedad mostraría mujeres en esos papeles. Jugar solamente con el género ideal del hombre blanco implica ignorar la variedad de personajes que existen dentro de nuestra cultura. Superar el estereotipo significa entrenar nuestras mentes para ver más allá del hombre blanco y del grupo predominante. Cada vez más, esto es igualmente aplicable a cualquier país.
Me gustaría señalar que, en algunas películas y series de televisión, esto se fuerza excesivamente, por ejemplo cuando se introduce aleatoriamente la figura de un juez negro o una juez mujer (una juez negra es la cumbre de lo "políticamente correcto"). Uno de los ejemplos más torpe y absurdo de esta práctica puede verse en Sommersby (Jon Amiel, 1993), remake de la película francesa El regreso de Martin Guerre (Daniel Vigne, 1982), ambientado al final de la Guerra de Secesión donde, en el sur de Estados Unidos, no sólo negros y blancos trabajan en la reconstrucción del país en pacífica armonía, sino que además, ¡el juez es negro!
En resumidas cuentas, el diseño de personajes que pertenecen a una cultura distinta de la nuestra implica, en primer lugar, crear personajes humanos completos, con la gran variedad de sentimientos, actitudes y acciones de cualquier otra persona, y en segundo lugar, entender la influencia que esa cultura específica tendrá sobre ellos. Ir más allá del estereotipo supone una cierta investigación especializada por parte del escritor.

PERSONAJES ESTEREOTIPADOS VS PERSONAJES MULTIDIMENSIONALES.
Los personajes estereotipados son generalmente unidimensionales: son sexys, o violentos, o codiciosos, o manipuladores. Los personajes dimensionales contienen valores, emociones, actitudes y paradojas. Romper un estereotipo significa humanizar a la persona para mostrar la profundidad y amplitud del personaje.
Frecuentemente, los personajes estereotipados son definidos en una serie limitada de roles y contextos. Una mujer podría ser vista simplemente como la mujer del jefe, como madre, secretaria o como vicepresidenta. Los personajes dimensionales desempeñan muchos roles y existen en una variedad de contextos. No están limitados, sino que tienen una vida personal y social, son producto de su cultura y de su ocupación, del lugar donde viven y de su historia.
Para romper los estereotipos, las historias deben retratar de un modo más realista la composición de nuestra sociedad. En televisión, la mayoría de las mujeres son jóvenes, hermosas y ricas, lo que encubre las importantes contribuciones realizadas por las mujeres que superan los cuarenta y la realidad social de que las mujeres ganan menos dinero que los hombres. En la mayoría de las series, las minorías son relegadas a un número restringido de ocupaciones y a una clase social baja, lo que no es representativo de su influencia ni de sus contribuciones. Los personajes no estereotipados reflejan una variedad de edades, razas, clases socioeconómicas, apariencias físicas y ocupaciones presentes en la sociedad en general.
Los personajes estereotipados suelen reaccionar antes que actuar. Están controlados por la historia y son víctimas de los personajes más poderosos. Los personajes dimensionales, por el contrario, están dirigidos más por intenciones íntimas que por propósitos externos, influyen en la historia, mueven la acción y afectan el resultado final a través de sus actitudes, comportamientos y acciones.
Muchos personajes estereotipados son personajes generales, vagos, poco definidos. Actúan como lo haría cualquier hombre blanco, aunque por su bagaje cultural deberían tener otras perspectivas. Muchas veces, una mujer o un personaje perteneciente a una minoría tendría un enfoque diferente hacia un determinado problema, una idea diferente sobre cómo resolverlo u otro tipo de respuesta. Los personajes dimensionales reflejan su cultura y proporcionan nuevas ideas y nuevos modelos de comportamiento debido a la influencia de sus orígenes. Romper los estereotipos significa reconocer las contribuciones que pueden realizar personas con otros orígenes culturales.

DOCTOR EN ALASKA: UNA PRODUCCIÓN BRAND/ FALSEY
Doctor en Alaska (Northern Exposure) fue creada por Joshua Brand y John Falsey para la cadena CBS en 1990 como una serie para el verano de relativo bajo presupuesto, lo que permitió un grado de libertad creativa impensable en cualquier otra producción para televisión ideada para ser emitida en horario de máxima audiencia. Pronto apareció un público fiel que posibilitó la continuación de la serie a lo largo de seis temporadas (hasta 1995), lo que supone un total de 110 episodios. Doctor en Alaska supera, como veremos, las características más arraigadas del producto televisivo: los estereotipos y el rechazo hacia lo desconocido.

Josh Brand y John Falsey estudiaron Literatura en la universidad, al igual que Andrew Schneider, mientras su esposa y otra mitad del principal equipo de guionistas de la serie, Diane Frolov, se licenciaba en Teología y Baile. Estos orígenes culturales están siempre presentes, por ejemplo, cuando al crear el romance mayo/diciembre entre Shelly y Holling, Brand se remite a un paradigma literario que se remonta a Bocaccio. Literatura, filosofía y teología impregnan la totalidad de la serie, de modo que las referencias intertextuales son constantes. Pongamos algunos ejemplos: los títulos de los capítulos nos remiten a otros productos televisivos (Raíces), a películas (La mala semilla, Durmiendo con su enemigo), novelas (Guerra y Paz, Democracia en América), canciones (What I Did for Love, Burning Down the House), obras de teatro (Wilderness), etc. Encontramos música de diversos estilos: Mozart, Vivaldi, Wagner, musicales como West Side Story o Porgy & Bess, Benny Goodman, K.D. Lang, Eric Clapton. Arte: Seraut, Munch, Rodin, Brancusi. Poesía: Walt Whitman, Shakespeare, Poe, Emily Dickinson, Robert Frost. Películas mostradas o mencionadas: Ciudadano Kane, Manhattan, Ordet, Dr. Zhivago. Así como escritores y filósofos, sobre todo los citados por Chris: Proust, Dante, Joyce, Camus, Thoreau, Jung, Kafka, Sartre, Heidegger, Kirkegaard, Campbell, Emerson, Nietzche, Kant, etc.
Las creaciones Brand-Falsey (I'll Fly Away, Going to Extremes, Northern Exposure) tienen una serie de "marcas de la casa": excentricidad y originalidad, personajes complejos, guiones ingeniosos y localizaciones que cobran una gran importancia. Brand y Falsey reconocen que sus producciones surgen a partir del desarrollo de personajes. El proceso de creación de Doctor en Alaska partió del guión, seguidamente se realizó el casting y finalmente las localizaciones.
El éxito de esta serie que muchos califican de rara y estrafalaria, pero también llena de encanto, es debido según Falsey a que la gente está cansada de la presión de la vida moderna, con su carrera por el éxito, el creciente coste de vida, la contaminación y los problemas de tráfico, etc., por lo que agradecen poder conectar la televisión y ver un pueblecito de aire fresco donde la gente no tiene que preocuparse de cerrar la puerta con llave y donde todos son amables.

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