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ANÉCDOTAS DE LOS ESPECIALISTAS
Por Roberto Sáez

(3/4)

Nuestro especialista, Roberto SáezEn esta ocasión había que atravesar la ventana de una casa. No sabía mucho más aparte de que se trataba de un anuncio. Por otra parte yo considero que no hace falta saber mucho más de la acción que tengo que hacer para evitar contaminaciones con ideas preconcebidas. Me encontré con un compañero con el que comenté lo que sentía, me da más miedo el fracaso de la escena que hacerme daño, él coincidió conmigo diciendo que era una cuestión de amor propio. Allí me esperaban los de efectos especiales para explicarme como ibamos a hacerlo. Al igual que en otro rodaje en el que trabajamos juntos, la idea era atravesar un cristal real detonado previamente con pirotecnia una decima de segundo antes de impactar mi cuerpo con él. La otra opción más segura, cristal de azucar inofensivo, no era viable por las dimensiones del cristal.

Al ir a vestuario surgió lo inesperado, mi ropa era solamente una camiseta de tirantes y unos pantalones, y eso no era lo apropiado con cristal real. Hice saber este término a producción, pero ya no se podía cambiar el vestuario porque el actor al que doblaba ya había hecho sus escenas, y tratar de sustituir la ventana suponía suspender el rodaje, por lo que decidí hacerlo.
Llegó mi momento, cuando me vieron los de efectos sin ropa alguna en hombros y brazos enmudecieron. Me llamó el director para explicarme los términos en que quería la acción enseñandome como lo había hecho el actor y el momento en que insertarían mi imagen. Le atendí y no le dije nada acerca del cristal. En este momento siempre pienso lo mismo, "no se bien como lo voy a hacer, lo único que se es que lo voy a hacer". Cuando me preguntan cosas como desde donde voy a saltar o como voy a poner las manos no se que decir, lo único que tengo en la cabeza es la certeza de que lo voy a hacer pase lo que pase.

Tenía que salir del lado izquierdo de la cámara y hacerlo todo rápido, como si estuviera presa del pánico tal y como había hecho el actor. El encargado de detonar el cristal me preguntó si lo tenía claro, yo le dije que el ya sabía lo que tenía que hacer. Como el monitor estaba a mi lado fue el mismo director quién me dió la acción en tono de voz normal, y me lancé. Luego viene la magia, todo es rápido y pasa como está previsto. De repente estás tumbado y sabes que ya está hecho, enseguida oí al director diciendo que había valido, entonces la alegría es más fuerte que el miedo que has pasado. Me levante diciendo que estaba bien porque nada me dolía, pero vi un cristal clavado en la mano y notaba muchos otros pequeños por todo el cuerpo. Mientras iba al vestuario a limpiarme, oí que querían hacer otra desde otro ángulo.

En el cuarto de vesturio me vi lleno de pequeños cortes, el director me llamó. Me explicó que tenía que hacer lo mismo y me enseño el nuevo ángulo de cámara. Yo le dije que no había dificultad, el único problema era el cristal, y me dirijí a primera posición para volver a hacerlo. En esta ocasión ya sabes realmente lo que vas a sentir y lo que te va a pasar, más cortes, eso dificulta la concentración. Fue rápido, un como la primera vez, y más cristales en mi cuerpo. Volví a oir que valía y que ya había terminado. Fuí rápido a ducharme y a desinfectar los cortes, todos superficiales. El director vino a agradecerme la escena y me despedí del equipo cordialmente. Me fuí satisfecho, podría haber sido más fácil y lógico si no hubiera sido cristal real, pero me siento orgulloso por haber superado el reto.

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