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Lo digital amenaza al celuloide

 
Madrid, agosto de 2000
 

El nuevo sistema digital de proyección en salas cinematográficas pone en duda la longevidad del celuloide. La calidad, definición y contraste se van acercando a la película tradicional.

Acaban de instalar el primer proyector cinematográfico digital en España. En los cines Kinépolis, de Madrid, instalaron un proyector digital en una sala grande que antes tenía uno convencional. Físicamente es parecido, aunque tiene una peculiaridad: las imágenes proceden de un soporte digital (informático), careciendo de las tradicionales bobinas de celuloide. Evidentemente, uno siente una cierta curiosidad de saber cómo va a responder el nuevo sistema. Una de las primeras películas que se proyectaron, Fantasía 2.000, estaba realizada en soporte informático, obviando el soporte cinematográfico en cualquier momento de la realización, como muchas producciones en la actualidad.

Se apagan la luces... y comienza la película. Un cartel impecablemente proyectado nos avisa de que la totalidad de la película está realizada de forma digital, lo que asegura la máxima calidad. Y efectivamente. Una imagen limpia. Impecable. Sin los puntitos parásitos que tanto incomodan cuando vamos a ver una película que ya ha sido proyectada unas cuantas veces. Por otro lado, la estabilidad de la imagen es perfecta. Ningún atisbo de vibración producida por el arrastre de la película en el proyector... ¡porque no existe! ¿Y el grano? ¿Y la textura? Pues la verdad es que bastante bien. Al tratarse de animación generada por ordenador, la resolución y nitidez es máxima. Imposible ver ningún pixel. Imágenes brillantes, con gamas cromáticas bastante generosas.

Pero... todavía hay que mejorarlo. Cuando alguna imagen está grabada en vídeo (las presentaciones de las obras musicales) se aprecian texturas que son características del soporte videográfico. Quizá se trate de un defecto de registro, más que de proyección. La cara de Ángela Lansbury muestra un "hormigueo" que delata que no ha sido rodado en cine, sino grabado en vídeo. Aún así, como imperan las piezas de animación, el resultado es, cuando menos, asombroso. Un gran fallo (¿forzado?) se aprecia en la pieza de "Aprendiz de brujo". Recuperada la película tradicional de Disney, se ha escaneado (telecinado) la copia, y se ha pasado a soporte digital. Aquí si que no se han lucido. Bastante mediocre la gama cromática. Bastante sucia la imagen. Incluso se aprecian planos "pixelizados", algo que choca realmente con la definición y calidad del resto de la película. Un error... imperdonable, pero que demuestra que quizá, lo que todavía queda por mejorar, son las técnicas de telecinado para pasarlas a un soporte informático.

De todas formas, insistimos. Realmente impresionante. Y si lo comparamos con el sistema tradicional, más engorroso, delicado y vulnerable, el futuro de la proyección digital parece estar asegurado. Además, el sonido, lógicamente, va codificado en el propio soporte, ofreciendo la calidad digital que nos deja oir el SDDS, DTS o Dolby Digital. Un gran avance que hace temblar el ámbito cinematográfico tradicional, y que ofrece una muestra bastante eficaz de lo que se puede llegar a conseguir con una combinación correcta de chips, lámparas y diodos. Sólo nos queda esperar a ver el resulatdo que nos ofrece George Lucas con su "Episodio 2", grabado íntegramente en vídeo de alta definición, y que pevisiblemente es el producto idóneo para estos nuevos proyectores digitales.

Cinemaníacos, 9 de agosto de 2000

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